El actual responsable de la Unión Empresarial de la Provincia de Alicante (Uepal) está llamado a ser el nuevo presidente de la patronal en la provincia. De trato cercano, pero firme en sus argumentos, todos esperan que sepa aglutinar al tejido productivo.

«Buen gestor», «honesto», «conciliador», «un hombre equilibrado». Entre los empresarios alicantinos cuesta encontrar a alguien -por no decir que es prácticamente imposible- que tenga algo malo que contar sobre César Quintanilla. O, al menos, algo de peso, con cierta sustancia. Quizá por eso este doctor en Farmacia de 51 años ha sabido hacerse un hueco, sin hacer demasiado ruido, en el siempre complicado mundo del asociacionismo, hasta reunir los apoyos necesarios para convertirse en el único candidato a presidir CEV Alicante en las elecciones convocadas para el próximo 6 de noviembre.

Lo ha hecho con calma, sin aspavientos, esperando a que llegara la oportunidad que, en este caso, le ha brindado la decisión de Vicente Lafuente de presentarse a las elecciones de la patronal a nivel autonómico, lo que ha propiciado que el cambio también fuera posible en Alicante.

Muchos ven en él la recuperación de una voz propia e independiente para el empresariado provincial, que consideran que se perdió con la quiebra de Coepa y la conversión de la CEV en la nueva patronal de la Comunidad Valenciana, con una estructura única para toda la autonomía. Un proceso que llevó a muchas asociaciones sectoriales alicantinas a reunirse en la Unión Empresarial de la Provincia de Alicante (Uepal) a modo de resistencia.

Tras años de enfrentamientos con la CEV, bajo el liderazgo de Juanjo Sellés, mucho más elocuente y visceral en su forma de actuar, la llegada de Quintanilla tranquilizó las aguas, aunque sin renunciar a la firmeza en sus principios. Un efecto balsámico y unificador que muchos confían que también surta con su asalto a la presidencia de la estructura provincial de la patronal.

Quienes han trabajado con él aseguran que es una persona «muy minuciosa, que le gusta prepararse muy bien los temas y analizarlos». También que le gusta «argumentar y es capaz de hablar hasta que te convence de lo que quiere».

Y todo ello sin que una palabra suene más alta que la otra. «Es difícil verlo sobresaltado, es un tipo muy equilibrado», asegura otro de los dirigentes consultados, que también destaca otra cualidad: «Cumple su palabra. Es directo y lo que dice, lo hace, algo cada vez más difícil de encontrar entre los empresarios».

«Es un tipo de liderazgo distinto. Quizás a veces es demasiado prudente, pero creo que puede hacer un buen papel al frente de la CEV», asegura el presidente de otra importante asociación sectorial, acostumbrado a compartir con él numerosas juntas y actos de todo tipo.

De casta

En cualquier caso, lo cierto es que Quintanilla no es, ni mucho menos, un recién llegado al mundo del asociacionismo. De hecho, lo ha vivido «desde pequeño», como él mismo afirma. No en vano es hijo de Eliseo Quintanilla, quien ya presidió la desaparecida Coepa y, posteriormente, la Cámara de Comercio de Alicante.

Él mismo fue presidente de la asociación de Jóvenes Empresarios (Jovempa) y llegó a formar parte de la junta de Coepa, antes de su quiebra. En la actualidad, además de la presidencia de Uepal, también forma parte del patronato de Fundeun y es vocal en el comité de la Cámara de Alicante.

En lo profesional, César Quintanilla empezó su carrera en la empresa familiar, la farmacéutica Asac Pharma, hasta que la falta de entendimiento entre los miembros de la familia con el relevo generacional le llevaron a iniciar su propio proyecto. Así, creó QPharma, que especializó en la producción de medicinas para el sector de la urología.

También es vicepresidente de la tasadora Euroval y participa en otros proyectos conjuntos de la familia, como el productor de aceite Señoríos de Relleu, que lidera su hermano Hugo Quintanilla, que también fue presidente de Jovempa. En Asac se mantiene como miembro del consejo.

Casado y padre de dos hijas de 17 y 19 años, a pesar de su experiencia, no lo tendrá nada fácil al frente de CEV Alicante. Para empezar, porque habrá que ver hasta qué punto realmente consigue crear un perfil propio y alicantinista dentro de la organización. Pero, además, tampoco lo tendrá fácil en casa, donde se mantienen latentes conflictos de décadas, como el que enfrenta a la Federación del Metal (Fempa) con varias asociaciones de este sector, principalmente, de Elche.

Pendiente del reparto de cargos

Tras la retirada de Joaquín Pérez, César Quintanilla se queda como único candidato a presidir CEV Alicante. Sin embargo, eso no significa que esté todo resuelto en la patronal. Quintanilla deberá ahora negociar con los distintos sectores y asociaciones los algo más de 30 representantes de la provincia en la junta directiva de la patronal a nivel autonómico. Una lista que luego deberá aceptar también el candidato a la presidencia de la organización en la Comunidad Valenciana, Vicente Lafuente. Quintanilla ya ha trasmitido su intención de dar mayor peso a las asociaciones, en detrimento de las empresas que se han asociado directamente a la CEV. También deberá decidir quiénes le acompañan al frente de la estructura provincial -en este caso, solo se vota al presidente-, con el nombramiento de sus vicepresidentes. Será probablemente una de las decisiones que más marque su mandato, ya que deberán representar a todas las sensibilidades existentes.